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domingo, 27 de noviembre de 2016

Comprando un pantalón

Consigna: Anécdota cotidiana como si fuera trascendental

Caminé por las callecitas de Flores con la idea fija, “Hoy me compro el pantalón” o, de otra forma, “No llego a casa sin el pantalón nuevo”. 
 Miré las vidrieras hasta el hartazgo. Cuando estaba a punto de desistir, ya que nada me conformaba, Lo ví.
Estaba ahí, tirado en el piso del escaparate como desechado por los vitrinistas.
No le di importancia, pero ya lo había visto.
Me di media vuelta; pensaba ir rumbo a La Plaza cuando sentí un murmullo. Miré a mi alrededor y estaba sola…
Sola. Yo y ese pantalón en el escaparate.
Sentí algo extraño por la prenda azul con pespuntes color mostaza que se me presentaba como si quisiera que lo salvara del olvido. El pobre no tenía ni el precio marcado… Dudé. Confieso que no mucho. Entré en el comercio y pregunté el precio:
- Contado $520.
- Pago con débito.
- Mire, con débito no puedo dejarlo a ese precio porque por pasar la tarjeta me cobran el 3%… Poniendo los ojos en blanco, hace cuentas mentales y me espeta: $550. No reparo en su número, sólo veo el pantalón; pienso en los billetes doblados dentro de la documentera… Verifico si tengo la tarjeta… 
- ¿Me lo puedo probar? Quiero talle tal (no viene al caso dejar un número por escrito)
Aparece la vendedora con la prenda, estira su brazo sujetándola entre el pulgar e índice de la mano derecha.
¡¡¡¡Hermoso!!!!! pienso.
- Pruébelo, calza muy bien. Puede usar el segundo probador.
Probador pequeño para todo lo que debe albergar. Me saco mi pantalón con temor a que se corra la cortina. Lo coloco en un ganchito, pomposamente llamado perchero, que se encuentra en la única pared; el resto son cortinas. ¿Si la respiración las mueve? Casi imposible respirar… En la caja había un señor…
Un hombre, que podría tentarse y mirar. ¿Doy para la tentación? No sé pero por las dudas respiro lo más leve posible.
Me arrimo a la pared y zas, se cae el pantalón que estaba colgado pero no tengo dónde apoyarme. Lo dejo en el suelo y sigo en mi intento. Una pierna, la otra… No sube. Hundo mi panza respirando hondo y... ¿Habré cambiado de talle? No. no puede ser… si me estoy cuidando en las comidas. En realidad estoy pasada de hambre… Espiro y vuelvo a inspirar, más hondo aún y hundiendo al máximo mi abdomen. Subió. Ahora a cerrarlo. ¿Y si pido un talle más? No, después me hará bolsa en las piernas. Total se estiran... me lo puedo poner acostada y seguro entra cómodo… No tendré las formas de la etiqueta pero calzará justo.
- ¿Cómo le queda el pantalón señora?
- Bien. Todo bien. Lo llevo.
Sí, me lo pondré acostada y haré un par de flexiones. Este es mi talle, no voy a comprar un talle más… con ropa más grande podré tentarme.
Salgo oronda del comercio con mi bolsa conteniendo el pantalón nuevo… Con el mismo talle anterior.
Paso por una confitería. Sigo de largo sin mirar. Después de todo dicen que es cuestión de voluntad… Y de prioridades.

miércoles, 22 de junio de 2016

El abuelo

Los viejos guardan las palabras
para quienes realmente
los entienden y admiran: Los niños.
Su mundo es el silencio de la habitación… esa que da a la calle... Entrando por la puerta principal, la primera a la izquierda.
Dormita.
Hace tiempo su cama tiene barandas y, al elevar la cabecera, puede ver el viejo televisor. Prefiere los programas de deportes. La mujer e hijos lo cuidan con esmero, en general, él no responde.
Cuando viene Manoel, su hijo mayor, lo toma en sus brazos y lo sienta en el sillón… una mueca le endulza la cara. Sus ojos toman ahí el color del Miño, marrones con un ligero tono azulado… Entonces, la pregunta:
- ¿Vino Lucía?
Espera ansioso la respuesta. Al escuchar el “Sí” su corazón empieza a galopar enloquecido. Se le escapa del pecho.
Instalado el abuelo, van a buscarla. Ella corre, lo abraza, lo besa y termina sentada a su lado.
- Abuelo, contame la historia de la campiña… esa dónde aparece la abuela.
Las palabras se atropellan, salen desordenadas.
- Pará, empezá por la abuela.
- Tu abuela era “flor de mayo” cuando la conocí. Todas las semanas iba a verla cruzando el río Miño a nado… ella me estaba esperando…
- Así no abuelo, en portugués!!!!
- Tua avó era “flor de maio”, quando eu a conheci...
El abuelo habló una hora sin parar, Lucía no sacaba los ojos de ese rostro surcado por las arrugas, el tiempo, la nostalgia y el amor a su compañera de toda la vida… En la aldea… En el exilio elegido cuando sus amigos de apenas veinte años fueron al monte al estallar la Primera Guerra Mundial.
Lucía entendía y admiraba a su intrépido abuelo...
Al verlos, afloraba “el amor incondicional” que unía a esa niña de cabellos ensortijados y ese abuelo silenciado por la vida...

Imagen: Internet

domingo, 12 de junio de 2016

¿Cómo podemos transformarnos en agua?

Me encuentro en medio de un inmenso charco de agua…
Lejos, pero no tanto, “mi perímetro”… varía en diferentes tonos de grises llegando a los extremos, por momentos al negro y en algunos casos al blanco…
Su vocesita me invade…
- La ola… La ola me tira… Se me mojan los pantalones… No me gusta andar toda mojada.
Muevo mis brazos insistentemente, estoy agotada… Llego a la orilla. “Mi borde” es con círculos de tonalidad con diferentes intensidades… Veo sus piecitos… Uno se corre hacia atrás.
En un movimiento envolvente los tomo y calculo voltearla en el almohadón más grande.
Escucho sus carcajadas… Las dos disfrutamos.
- Me mojaste las patas abuela.
- Yo soy la ola y puedo revolcarte.
- Pero mamá se enoja si voy toda mojada (sé que no es verdad, pero es parte del juego).
- Bueno, transformame en otra cosa.
Me levanto. Ella acomoda los almohadones en forma diferente, ahora están todos amontonados en el costado del comedor. Toma su varita mágica y…
- Ahora sos agua de mar y me revolcás acá (señalando los almohadones amontonados) que son piedras y no me mojo. Entonces, mamá no se enoja.
Le brillan los ojos con cientos de luces.
- Pero en el mar las olas son más grandes.

- No importa, por eso los almohadones… No (voz seca). Las piedras están todas juntas.

miércoles, 25 de mayo de 2016

La historia se repite: Los fieles


“
Declaran los infieles que si ardiera,
Ardería la historia.”
Jorge Luis Borges, Alejandría
*

Recuerdo tu figura robusta, un pequeño objeto de hierro en tu mano izquierda. El martillo en la derecha… y los golpes…
Esos golpes que lograron cobijar mi miedo… Estabas en cuclillas… No… Estabas arrodillado… Como pidiendo perdón en un rezo, pero no estabas rezando… Estabas gimiendo… Gemido profundo que traía el dolor de los que ya no están.
Nadie quedaba atrás… Juan, María, José…
Cuando pasaron eternos los minutos, quedó el hueco… Fue ahí donde comencé la despedida… Uno a uno los abracé temblando mientra te los pasaba… Los acomodaste como las joyas más preciadas.
Por eso siempre confié en vos, porque podemos vibrar al unísono en situaciones distantes… similares…
Le tocó el turno a las obras de él...
El maldito argentino-cubano  con capacidad para distorsionar mentes juveniles… Lloré… A su lado pusiste los poemas manuscritos de Paco… y la carta de Rodolfo, que nos llegó mimeografiada… Y tapaste el hueco…Nos dimos el primer abrazo de nuestras vidas…Los fieles sabemos que no arderá la historia.
 Imagen: Ricardo Carpani, pintor argentino. Tigre, 11/02/1930 – Bs. As. 09/09/1997
* “Biblioteca de Alejandría”:
Su fin debe situarse en un momento indeterminado del siglo lll o del siglo lV. Una de las versiones del hecho es que el califa Umar ibn al-Jattab ordenó la destrucción de millares de manuscritos y provocó en un incendio.
Las Bibliotecas eran consideradas templos paganos.
Su desaparición significó la pérdida de aproximadamente el 80% de la ciencia y la civilización griegas.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Portadores de...


Yo sabía. ¡Vaya si lo sabía!
No debemos ni siquiera pensar en el futuro… Pero te vi…
Caminaba por Rivadavia… Me pareciste un rayo de luna iluminando el camino…
Lo peor es que vos también me viste.
Destellaron tus ojos y me encontré sentada en el “Bonafide” con una lágrima en la mesa. Vos pediste un cortado.
Fue el inicio de lo que no debía ser… La lágrima… La lágrima que hoy es llanto que sale desde mis entrañas…
Todo mi cuerpo llora… Lloran mis dedos, mis uñas, mi piel…
El llanto de mi cuerpo es rojo.
No es muy lucido el rojo sobre mi piel… Piel áspera, gruesa, oscura.
Teníamos la ilusión que nuestro hijo viviera en un mundo libre. Pintamos para él caminos de césped, flores, pájaros…
Nuestro hijo… 
Ese que yace en el césped de otros…
Ese hijo que recibió dos balazos en su espalda por ser portador de cara, de figura, de color… 


Imagen: Internet

viernes, 20 de enero de 2012

Amor en presente continuo

Mi primer amor, ese que nunca se olvida, tiene fecha de nacimiento: 30 de marzo.
No voy a decir el año, total los primeros amores perduran en el tiempo... Quiero evitar cálculos maliciosos que me puedan afectar directamente.
Simplemente, para ubicarnos en fecha aproximada, diré que cursaba cuarto año en el Normal 11 “Dr. Ricardo Levene” cuando las escuelas eran de “señoritas”, éramos “niñas” y nos trataban de Ud.
En ese entorno, cumplí quince años… Sí quince años, marzo… Cuarto año. No eran méritos propios, me costó mucho “levantar la nariz” y decir “yo opino”… Apenas intentaba un disenso, ensayado en el espejo, venía la observación:
-Si no bajás la nariz, yo te la bajo…
Y mis amigas vivían de nariz baja, porque eran “chicas de su casa”…
Recuerdo que, después de mi examen de ingreso… Sí, teníamos examen de ingreso y yo apenas once años… Por el resultado, pude elegir idioma. Seleccioné francés… Gran disgusto de mi madre, ella pensaba que el idioma correcto era el inglés… Ese esbozo de independencia fue encorsetado por varios años… Ni en terapia logré dilucidar cuándo encontré la punta del cordón de ese corsé...
Cumplí quince años entre algodones, puntillas y muñecas.
Me habían enseñado todo lo que “una niña” debe saber para “ser SIEMPRE una mujer de su casa”. Hacía bien y rápido las actividades más diversas, con las que me aburría, así gozaba de mi tiempo libre… Así, podía “perderlo” mirando el cielo, las flores o leyendo por n-ésima vez el mismo libro de cuentos…
Eso podía hacerlo cuando no venía la pregunta mortal:
-¿Terminaste de limpiar la pieza? ¡Qué bien!... ¿No querés hacer una torta de…?
Sin poder decir que no, ahí estaba batiendo la manteca con el azúcar para agregar de a una las yemas…
Así llegó el 30 de marzo, día de mi cumpleaños número quince.
Con mis primeros tacos altos y mi vestido de tul con encaje francés, que era el mejor, recibí a mis invitados. Me colmaron de regalos, mucho oro, a mí no me gustaba pero era costumbre… Pulseras, anillos, cadenas… Mamá me dio el regalo de “mis padres”, un reloj de oro con malla ancha, también de oro. Cena, torta, baile… Cuando ya estaba cansada y esperando salir sola al patio, papá me hizo una seña imperceptible para el resto de los presentes. Nos apartamos y me dio un paquetito… Un libro... Al abrirlo leí Mario Benedetti “Montevideanos”. Miré la primera hoja y estaba dedicado:
“Hijita, para que no te olvides que no hay salvación si no es con todos. Papi”
Esa misma noche, con “El Presupuesto” e “Inocencia”, nació mi amor por Mario Benedetti, a quien no he dejado de leer y releer en mi vida.
Cuando recibí de presente “Cumpleaños en Manhattan” recordé mis lecturas, la interminable fila en la Feria del Libro para que Mario Benedetti me firmara un ejemplar de “Gracias por el Fuego”, que compré por segunda vez para tener “su firma”… Que, a pesar de lo que dijeron mis amigos, no fue un acto de cholulismo, fue un acto de amor, para estar cerca, para saberlo real, ¡EXISTIA!
No me importaba más nada, mi amor era sincero, incondicional y sus palabras me calaban hondo. Mis amigos no lo sabían, ese era “Mi Secreto”.
Tampoco Benedetti se dio cuenta cuando le di mi libro temblando...

E hice un trato en la noche de los feos, quemando las naves por la noción de Patria. Con las letras de emergencia y los poemas de otros, con preguntas al azar... Canté canciones del mas acá.
Eternamente, Mario Benedetti.

Gracias HS

P.D. (para calculadoras/es) Montevideanos ya llevaba un tiempo de editado...

viernes, 30 de diciembre de 2011

Encuentro

“Yo no buscaba nadie y te ví” canta Fito Paez. Es lo que sucedió… Yo no buscaba nadie… Caminaba mi vida por la cornisa invisible de nieblas de otoño, cornisa de desencanto ignorado que con pisadas fuertes trituraba hojas liberadas por el viento.
El ascensor llegó al piso indicado, abrí la puerta y te vi. “Yo no buscaba nadie y te ví”…
Estabas sentado con tu guitarra, ojos inmensos de mirada profunda. Sonrisa apenas esbozada “saliste a saludar”. Mi luna rió de gozo. No necesité hablar, simplemente te miré, me perdí en tu figura que venía hacia mí… Tu andar alegre, tu voz de miel comenzó a entonar una canción. Ahí descubrí tus manos. Simplemente las vi, manos con estilo en cuerdas vibrantes. Vestías un pantalón gris, ¿o beige? Camisa clara con recortes y… ¿Sandalias? No, zapatillas… Sin embargo nadie te vio de zapatillas… La llave de mi imaginación giró dos veces…”El sol se reparte en caras de presidentes… en grandes besos de amor, en dientes, piernas, banderas” Mis ojos se llenaron de colores, alguien se acercó y comentó alguna cosa que no entendí. Dientes blancos, perfectos, tu voz envolvente tocaba mi médula aunque yo no llegaba a descifrar las palabras… No eran necesarias. Tu labio inferior era una abeja en el polen… Tus dedos veloces daban vida a los sonidos esperados. Me subí a los acordes, me elevé al infinito. “No soy ni quiero ser tu dueño”… Era mía tu voz, tu música… Me fui a algún lugar, tu luz incendió mi alma…
-Si vas a la biblioteca apurate que cierra, estás sobre la hora. ¿En qué pensás?
-Sí, claro... En Fito.
Seguí caminando, te dejé allí… Esperando verte después…
Saludé a Daniel con las mismas maneras de siempre, comentamos el libro que devolvía, elegí otro… Tomé valor y le pregunté:
-¿Quién puso esa imagen de Caetano Veloso a la salida del ascensor?

martes, 11 de octubre de 2011

Ordes, Olas, La Coruña, España.

Camino.
Camino bajo este cielo nublado de primavera… Es un amanecer que no tiene estrellas…
“Algunos nacen con estrellas y otros estrellados” decía mi abuela.
Para mí que “La Gallega” nació con “estrella” aunque ella se decía “estrellada”…. Tal vez pensase eso por tener que cuidar del abuelo, que había tenido un accidente con secuelas importantes en su movilidad cuando sus hijos entraban en la pubertad… Yo, pienso que nació con “estrella” porque ella, era un Sol. No existían días nublados en su presencia…
Hermosa mujer de ojos verdes, con lunares en el iris, menuda, inquieta…
- Pulga poderosa… decía papá…
- Salís a tu abuela… decía mamá.
Mi padre tenía “sus ojos” pero con muchísimos lunares… La misma mirada. Yo, pulga, menuda, inquieta –aunque creo que nunca fui “poderosa”- no tengo ojos verdes pero sí un lunar en mi iris izquierdo.
- “Marca de fábrica” - reía papá - y en el izquierdo…
Por eso, algo de la abuela hay en mí…
La abuela saltaba, corría, bailaba y, en la profundidad de sus ojos, reflejaba el río de su Coruña natal…
- Yo me fui antes que naciera María, mi hermana menor…. Recuerdo que me contaba
De adulta tomé dimensión de ese “detalle”… De sus ojos, del río que pasaba por su Ordes y de la profundidad de su mirada en esos momentos… Sus ojos se transformaban en el río y cambiaban un poco el color…
Para Carnaval, la abuela era una fiesta… Venía con nosotros al club del barrio con su disfraz mamarracho y su máscara hecha con trapos… Bailaba la noche entera con muchachos “muy guapos”… Al llegar a nuestra mesa, estallaba la carcajada…
- Quiere que me saque la máscara… Después, él se cae de culo y yo “plancho” toda la noche.
- ¿Por qué se cae abuela? Si vos sos hermosa…
- Por la vida vivida pequeña… por la vida…
Yo no decía “culo” porque para mi mamá era mala palabra, para la abuela, una parte del cuerpo
- Tú no tienes manos, pies… pues tienes culo…
Y se reía… A mi risa la siento como la de mi abuela, a veces, me desborda… Cuando era chica, o pequeña, mi mamá me decía que me iban a escuchar desde la esquina... Por eso, en mi adolescencia me la guardaba… Hasta que un día estalló y ya no me importó más quien la oyera… Es Mi Risa…
Cuando yo tenía unos seis o siete años, fuimos a ver la obra de lo que sería nuestra casa… La abuela, se metió en una carretilla y le exigió a papá que la llevara a pasear… Ahí dimos como cuatro vueltas manzana muertos de risa… A mí, nunca me llevaron a dar vueltas en carretilla porque mis vestiditos se iban a estropear…
Mi abuela me dejó un día nublado… Siempre pensé que el cielo estaba opaco por la tristeza de haber perdido una estrella…

Mi abuela se llamaba Luisa y, en este momento, acaba de salir el Sol…


jueves, 30 de junio de 2011

Mañanitas de junio


Fines de junio.
El frío helado de la madrugada me recibe con los brazos abiertos. Rechazo el abrazo de un empellón.
El cielo aún añil... Se hiela mi cara... Levanto la capucha de mi campera y echo a andar... Empiezo temprano... Mis dedos enfundados pierden movilidad... Miro el suelo... Vienen hacia mí otros pies... Las piernas que se cruzan en mi camino terminan en las rodillas... No tienen cuerpo, ni cabeza, ni cara, ni nada... Caminan rápido... Yo, de cabeza gacha...
Elejí mi vestuario con cuidado. Hoy, negro es mi color... Precisaba un toque cálido, tomé mi pañuelo árabe negro con finas líneas rojas... Disimula mi palidez de la mañana, palidez de cara sin maquillaje, sin pintura, con frío. Frío de la mañana...
Ya en la calle, con campera, jeans chupines negros, botas, dedos enfundados y mi eterna mochila miro la soledad de la noche que no es noche. Es día. Aclarará el cielo, se borrarán las estrellas y, ahí podré saber si es buen día o mal día.
No me gusta entregar mi alba, me pertenece. Es el lugar de mis sueños. ¿Qué sueños?... No hay caminantes admirando los pájaros, hay trabajadores corriendo a destinos inciertos. Mi cara delata mi no gusto. ¿Qué delata? Si me la tapa el cuello de la campera.
No me gusta entregar mi alba... Nadie me ve, algunos me miran. ¿Seré un par de pies con botas? ¿Terminaré en la cintura? ¿Seré yo?...
El plátano sin hojas me ve caminar por la plaza desierta. Mi plaza, esa donde aún las palomas se desperezan mientras los zorzales ya comienzan su algarabía. Sé que en las palmeras están las cotorras, no sé dónde anidan los gorriones... En verano se llena de moras... Plaza de mi barrio...
Sola de toda soledad, con el corazón abolladito ando por ahí entregando mi alba, cuando mi deseo es estar en un nido cálido, mirando a los ojos... ¿Qué ojos?... Estoy en la calle, se me hiela la espalda...
Se apagan las primeras luces de los faroles para dejar paso a un leve azul en el cielo que anuncia un buen día que será repetido en cada saludo sin ver. Buen día... Hasta que me llene y toda yo sea buen día... Porque estoy llegando al nuevo día... Llegué que no es poco... Ahora debo justificarlo. Debo descubrir por qué, el de hoy, vale la pena ser vivido... Porque todos los días valen la pena aunque el beso ausente huya a lugares extraños... Encontraré motivos en los pequeños gestos, en las miradas, las sonrisas cómplices de mis amigos, las bromas de mis compañeros...
Porque estoy convencida que entregar el alba, no es entregar la vida. Mi vida la construyo despacito, día a día y tiene muchas horas además del alba.
Alba que a veces se me ocurre inmoral, amoral para ser más precisa...
Mi día empieza con el alba pero florece al atardecer... En el silencio de mi espacio me acurruco en el sillón preferido llevando un café bien caliente,
emprendo mis lecturas
el tiempo es mío
sueño mi mundo
respiro tu aire
volamos juntos
me brotan hojas
encuentro tu risa
y me lleno de vos.

Imagen: Jardín de nuenen en invierno de Vincent Van Gogh

sábado, 25 de junio de 2011

A raíz de la lluvia que envolvió a Manuel

.

Parecían veleros
que flotaban en el aire
y caían melodiosos
a la tierra
…………..
Ayer llovieron poemas en mi ciudad
Y un suicida traicionó a la muerte.

Manuel Ramos Martinez



Pasé la tarde mirando mis helechos, observando sus esporas, limpiando sus hojitas… Justo antes de terminar, me faltaría revisar una o dos hojas, hice un alto…
Ahí me enteré… Manuel decía que llovían poemas, y contaba que los soldados abandonaron las armas y habló de dulzura, de la luz de la luna…
Sentí mi alma henchida, levanté mis ojos… Vi esos veleritos de que hablaba Manuel, estaban en mi cielo… No eran pocos, se presentaron como una tormenta llena de gotas de poemas… Estiré la mano, atrapé uno, leí los primeros versos… Lo identifiqué… Eran de él, del Poeta del Pacífico, que por esas cosas de la vida está lejos de sus amadas alamedas… Pero está cerca cada vez que me nutre y me permite introducirme en su mundo… Entonces lo nombro, “El Poeta Chileno”… Pero está lejos… Ahí nomás, a un clic de computadora, cruzando el Atlántico y entrando en el interior de Europa…
Estaba comentando que en Buenos Aires, como en el centro de Europa, también llovían poemas. Sus Poemas.
Uno de ellos dio directamente en mi corazón y lo dejó perforado… Se lo hice saber… Lo que había sido una tormenta se transformó en un tornado… Mientras yo bailoteaba en sus exquisitos versos, los colores de sus pinturas rozaban mi piel dejando huellas que no borraría ni una zambullida en el lago más límpido y azul.
Es más, creo que de suceder la zambullida los poemas y los colores serían absorbidos por mi piel, llegarían a mis ríos subterráneos, circularían por las venas de mi mundo oxigenando cada célula, dándole sentido al palpitar de mis entrañas. Mi corazón se independizaría de mi mundo, herido de poemas y con nuevos bríos podría saltar al infinito. Desde allí observar la pobre vida terrenal de los encadenados sin sueños, de los que no pueden percibir que los poemas que él hace llover deben ser recogidos para el vuelo colectivo bregando por un mundo de luces donde el sol ilumine todos los rincones, donde los excluidos y la violencia sean sólo un mal recuerdo… Así, con la sensibilidad liberada podríamos relacionarnos con soltura, nos ataría los hilos de libertad, la única cadena sería la de sus letras, estaríamos salpicados con los colores del arcoíris...
Gracias Manuel

Pintura de la artista Silvia Zúniga.

martes, 21 de junio de 2011

En el aire…

.
En las vigilias enloquecidas de los sueños tardíos te siento venir a mis brazos… Toco tus cabellos, me miro en tus ojos… Sonido intenso de música adolescente pasando en auto... “Cuando esté lejos sin pase para volver acá, esa noche te llamaré”… Tus manos de dedos finos acarician mi rostro... Freno apurado… La música estridente no permite que llegues a mi cuello… “Volverá, volverá la canción del cielo y en la gran fiesta de disfraz”… Mis cabellos salen al cruce, te enredas en ellos, jugueteas… ¿Quien perturba nuestro encuentro?... “Si dos más dos diera tres de seguro te calmaría un poco el stress”… Me abandono mansamente… Prefiero a León… Tal vez Fito… Seguro Spinetta… Permanezco inmóvil, suaves masajes en mi piel… Me relajo… Te abrazo… “Recuerdo cuando niño robaba mandarinas”… Esa sí… Es Víctor… No… No quiero… Tan pronto no… Despierto… Otra vez son las siete… Mis brazos cruzados sobre mi pecho… Te busco en la cama vacía...

Texto finalista en el Segundo Certamen de Prosa poética “Padua es una Rosa”
Imagen: dyogurin.blogspot.com

viernes, 17 de junio de 2011

Rosales y rosas blancas

Todo transcurrió en breves segundos, no más de diez…. Al menos eso creo…
Dejé el mate en la mesa del patio, esa blanca que está en el centro y tiene una sombrilla colorida... Me gusta el color blanco... Me gusta para todo, pintar paredes, ropa... Lo uso poco porque por mi espíritu plebeyo ando siempre tirada en la gramilla y eso de andar de blanco por el suelo...
Decía… Dejé el mate. En ese movimiento observé mi mano derecha -porque soy diestra- y la ví más pequeña. Soy de manos pequeñas pero estaba más pequeña todavía. Miré la izquierda... Mis ojos empezaron a bailotear… También se estaba minimizando… Como un juego de ping pong, mis ojos iban de una a otra… Era así... disminuían de tamaño… Miré las piernas, que son gorditas, estaban más delgadas y se estaban acortando…
Las proporciones... intactas…
Percibí el movimiento enloquecido de mis ojos saltando desde las piernas, de a una, a las manos, también de a una… En eso miré mis pies... Diminutos, casi como los de un bebé. Necesitaba un espejo pero no lo tenía. Me sentí pequeñísima, de tamaño insignificante cuando una brisa me dejó en el pimpollo del rosal, que es blanco… Seguro mi peso se correspondía a mi masa… Pude observar los pétalos inmensos, me introduje en ellos y sentí el abrigo de la primavera.
Mi cuerpo macroscópico envuelto en el perfume de la alfombra gigante iluminado por un blanco luna...

Me interesé por la luz y ví, en tamaño gigante, los ojos de la vaquita de San Antonio –los brasileños la llaman Esperanza. Ella me iluminaba de blanco cálido… En un suspiro me arrastró hasta otro pétalo, también iluminado, caí justo encima de un pulgón que me tomó entre sus antenas… Pude zafar y continué mi camino…
Porque yo caminé la parte interna del pimpollo de rosa blanco iluminado con el blanco cálido de la vaquita de San Antonio. Para recorrer el pétalo debí dar como mínimo cien pasos... Lo cuento para que tengan idea de mi tamaño... y seguía disminuyendo…
Un susurro imposible de identificar empezó a escucharse desde el exterior... En ese momento, un terrible viento, moviendo lagos y tirando bichos me empujó fuertemente contra el pétalo situado en el extremo opuesto... Que como era muy tierno, no lo pudo resistir y se partió...
Los sonidos se fueron aclarando, eran voces... voces de contenido indescifrable. Reconocí la tos de Diego… La voz de Salvi… Mis sobrinos...
Algo me decían...
Un sonido glutural salió de mi garganta:
- ¿Qué? Simmmmmmmmmmmmmmmm
- ¿Qué hacés en el suelo? Ese rosal tiene muchas espinas, te vas a pinchar, tené cuidado…
- Después jode con que se infecta…
- No…. No…. Estaba colocando un repelente de hormigas…
Les mentí y no di detalles... Porque ellos están tan ocupados que hay muchas cosas que les cuesta entender...


Imagen:
Mujer desnuda
Margarita Rosa Gómez Vélez

domingo, 5 de junio de 2011

De Mujeres, feminismo y femeneidad

Mucho se habla hoy en día del papel de la mujer en esta sociedad. Dejo constancia que no me siento cómoda cuando empiezo a leer sobre el tema.
Se me ocurre que, en muchos casos, toman a las mujeres como seres "dignos de estudio".
Es decir, me siento discriminada…
Me pasa lo mismo que con el “cupo femenino”, aunque en este caso intento entender eso de la discriminación positiva…
En realidad no me gusta para nada dividir a la sociedad en hombres y mujeres ya que considero que la lucha por un mundo mejor no tiene sexo. Es una lucha humana, de la sociedad entera. Es así que, lo dije más de una vez, tengo más cosas en común con un hombre de mi condición que con una mujer, digamos, perteneciente a la burguesía.

¿Cuál es el motivo por el cual todas las mujeres debemos tener los mismos intereses o intereses comunes? ¿Puedo tener algo en común con Amalita, Ernestina, Mirta, Susana o Elisa?
Sueño con un mundo donde estemos codo a codo, de la mano, todos los seres humanos luchando por la igualdad en las diferencias biológicas. Dije biológicas y no naturales ya que el naturalismo está muy cerca del liberalismo y se puede prestar a ensuciar mi opinión.
Las diferencias biológicas las exacerban desde “el poder” para dividir a la especie humana. Como si esto fuera poco, dividen al “grupo de estudio mujer” entre femeninas y feministas.
Simplificando. Nos hacen creer la existencia de dos tipos de mujeres si se quiere opuestos… antagónicos, para así construirlas según el “molde” requerido, las femeninas y las feministas.
Es así que para ser femeninas, debemos dar el perfil de adulta-niña, consumir productos llamados de belleza, determinado tipo de vestimenta y tener una voz dulce y “susurradora”. En cambio, las feministas son esas mujeres que andan por la vida de pantalones, a los gritos y reclamando tener "derechos de hombres".
En la sociedad patriarcal donde han crecido nuestras madres y/o abuelas, y muchas de nosotras, se celebra cada 8 de marzo “El día de la mujer”… Y, “la mujer” espera pasivamente ser agasajada porque nació hembra de la especie humana y es o será madre... Tal vez recuerden el origen de la “celebración”, es la anécdota para acreditar conocimientos...
Con esto, quiero decir que no soy ni femenina ni feminista.
Afortunadamente SOY MUJER, me gusta caminar la vida de la mano del hombre, creo en la especie humana y en su rica diversidad.
Por eso mi lucha es por Educación, Libertad y Justicia para el ser humano viviendo con derechos y obligaciones compartidos por todos los integrantes de la especie.


Imagen: Rebeka Elizegi
http://www.pikaramagazine.com/?p=2289

jueves, 2 de junio de 2011

Un día cualquiera

Salí caminando rumbo a ningún lado, respirando mi vida, buscando sentidos... Una figura desconocida pero íntimamente presentida dobló inesperadamente y asomó por la calle Baigorria por donde yo transitaba.
Con paso cansino se acercaba... Nos enfrentamos... Nos miramos... Al unísono gritamos nuestros nombres y nos fundimos en un abrazo intenso. En el mismo momento me acordé de otro abrazo. Ese, de aquel día... Ese que interrumpió Sergio cuando nos miró firme y siempre contundente

- Flacos, donde se come no se caga.
y nos miramos... y entendimos... y compartimos la lógica... En ese momento estábamos en otra.. sin apuros. El después nos esperaba, era nuestro, porque “Allende la cordillera regresa el sol y América es esta sangre por donde va la liberación”...
Habíamos compartido la tarde en “La Plaza”, me habías mirado, de una manera que se contorneó mi cuerpo, me sentí viva, me abrazaste y llegó Sergio…
Después, llenos de euforia resolvieron ir a Devoto...
- Si van me prendo, de ahí sigo para mi casa...
Otra Baigorria... inicio de mi vida... el mundo se me abría amplio... codo a codo con “mi gente”... madrugada, después de los festejos...
- Te acompaño, no vas a ir sola a esta hora.
Ahora, el saludo fue siguiendo la consigna impuesta “donde se come no se caga”. Un beso en la mejilla y “chau”.


En breves palabras nos contamos la vida, su exilio, el regreso, los hijos, los no nietos... La alegría inicial se fue transformando en nostalgia infinita... Nada más tuvimos para conversar... Sus ideas claras, las vi desteñidas... Sus ojos, otrora brillantes, opacos... El paso del tiempo aminoró su marcha, lo noté en el chau después de habernos cruzados los teléfonos... Sus pasos eran largos y firmes. Me volví para mirarlo, andaba lento, lo que había sido su espalda ancha y fuerte, sus brazos...

- No va más, me voy. Lo chuparon a Tato.

Me dio su libro de cabecera, “Las venas abiertas de América Latina” que pasó a ser mío... Una dedicatoria en la primera hoja leída más de mil veces... Lo habíamos comprado juntos en “Hernández”...

Veo tu cabeza gacha caminando en sentido contrario... pienso que la vida entera nos llevó a caminar en sentidos contrarios...
Por la forma que me miró el nene que arrastraba una pesada mochila, creo que grité:
- ¡La puta madre!... Hay personas con las cuales no tendríamos que volver a cruzarnos en nuestras vidas.

Tal vez vos te fuiste pensando lo mismo....
Hice un bollito con el papelito donde anotaste tu número de teléfono y lo tiré en el cesto de la esquina...

lunes, 23 de mayo de 2011

Mi primer año de blogger

Hoy 24 de mayo, mi blog cumple un año de vida.
No puedo menos que festejarlo y agradecer a los directamente involucrados:
A “su padre”, a “mi familia bloguera” y a aquellos que sin ser blogueros se acercan de puro corajosos nomás…
Empezaré por orden… este blog fue concebido en un acto “de amor intelectual”… Fue así y lo cuento…
Inscripta en uno de mis cursos de portugués, llegó al aula mi nuevo profesor, Alex Simões... Cometí un error al escribir... Rectifico, llegó al aula “MI NUEVO PROFESOR”, Alex Simões.
Vino con todo ímpetu y actualidad trayendo sus conceptos:
- ¿Tienen facebook?, ¿blog?, ¿Twitter? Porque su uso para el aprendizaje de lengua extranjera….
Glup
Ahí empecé a sentir mi ignorancia, como además de venir con todas las novedades, él tenía “ojo” para azuzar personas se salió con:
- Hilda, el tren pasa. Si no te subís te quedás. Hacé lo que quieras… pero después…
Resistí heroicamente con mis argumentos como un mes y medio.
Eso es resistencia...
En cada clase, mientras yo resistía, él mostraba la utilidad de los medios de comunicación horizontal...
Tardé un mes y días... Empecé con el facebook, no fue poca cosa ya que, como manejaba argumentos en contra de su uso, muy bien masticados, ordenados en cantidad de letras y páginas impresas además de difundidos, debí recibir la chicana de familiares y amigos…
El 24 de mayo parí mi blog… Con dos meses de embarazo… Mi asistente vía Chat fue Alex. Mis primeros post fueron en portugués.
Como siempre, los hijos al principio se parecen al padre pero luego adquieren todas las “cositas” de las madres, para eso "son nuestros"... Ahora, el blog es en “mi lengua”…
De todas formas, como sin padres no hay hijos… Resolví hacer un blog de Historia y otro de Literatura donde subo mis “ignorancias”, que intento “designorar”, en esa lengua que adoro: El Portugués.
Ahí están los tres Juanito Laguna intentando remontar barriletes…
A partir de ese hermoso momento se agrandó mi familia.
Mis amigos blogueros me acompañan en este avatar y no puedo dejar de invitarlos a “mi fiestita” (que es virtual, sin pelotero, sin payasos y sin globos).
Además mis amigos de vida, o de trechos de vida, que se acercan/acercaron en algunos momentos, también están invitados. También participo a los otros profes que pasaron para ver qué hace esa alumna de portugués que los invita a leer sin pudor.
A los que sé que leen pero no dejan comentarios les digo que a veces lo hagan, me gusta saber qué opinan.
Ah… y Alex me “pinchó” hasta que tuve twitter!!!!
Eso es ser PROFESOR!!
Los alumnos terminamos haciendo lo que él indicó, cambiamos nuestros argumentos y encima gozamos con el trabajo…
Un abrazo a todos y gracias… Realmente me gusta este medio de comunicación aunque tenga alguna contraindicación, es hermoso pertenecer a la Aldea Global.

Gracias a la vida (Mercedes Sosa- Joan Baez)

domingo, 22 de mayo de 2011

Misterio

Sucedió en mi casa, una noche cualquiera o a lo mejor fue una mañanita... Porque cuando me despierto salgo al patio, no importa si hace frío o calor y menos aún me importa la hora... Me gusta mirar cómo se encienden las estrellas... Es cuando encuentro a los seres amados del más atrás... Por siempre en mi alma... Estoy con ellos, pienso, les comento lo que me pasa y ellos me miman... Hay seres que una siempre necesita...
Estaba en el patio decía, quietecita recostada en la hamaca, más que recostada estaba enroscada, amontonadita... Pasaron las horas... No sé cuantas, pero pasaron y yo, mirando el calidoscopio del cielo...
De repente, mis brazos se fueron metamorfoseando, eran membranas...
¡Se tornaron membranas!...
Hermosos colores los cubrieron
mi cuerpo leve cual crisálida
mis piernas en patitas finitas transformadas
remonté vuelo...
Ahí seguro era el amanecer porque los astros empezaban a desmayarse sobre el horizonte sin mar... Me posé en la rosa blanca...
Aspiré el perfume
mis pulmones plenos...
Me sorprendió la pregunta del niño que pasaba de la mano se su madre:
- Mami, ¿por qué las mariposas duermen paradas en las rosas?
No fue menos audaz la respuesta:
- Porque está buscando el hada que se le perdió en la noche.
- Pero.. Las hadas... ¿no están en el jazmín?

En ese punto descubrí el rayito de sol que me devolvió las formas y una brisa rozó mi cara... Miré la rosa, blanca como la nieve... Un pajarito pequeño, simple, oscurito, acababa de colocar sus patitas en una de sus ramas...
Lo que nunca pude saber es cómo llegué hasta ese lugar como a diez metros de la hamaca ni por qué tenía en mis cabellos una plumita marrón...


Pintura
: La hamaca
Raúl Soldi (1905-1994)

viernes, 20 de mayo de 2011

Inconsciente compartido.

Escrito por Cristian Lezcano- Gonzalo Moran
…"Encaro con toda la onda para recibirlo con amabilidad, pero no, odio cuando NO me dan un volante en la calle, ¿porque no me lo dan? ¿Acaso no cumplo con los requisitos necesarios? ¿No doy importante? ¿No tengo cara de poder pagar un arreglo de celular o de poder comprarme uno, o de comer rico en un restorante choto?”… Lo dijo alguien en la radio, uno de esos tantos comediantes de cotidianeidades y es algo que tengo anotado en mi cuaderno desde hace un tiempo largo.
Me pregunté, ¿QUÉ FUE ESO?
Escuche hablar del inconsciente colectivo, pero jamás del inconsciente compartido.
Tenía casi dos sotas de edad, cerca de casa teníamos un predio cedido a contra voluntad de sus dueños perteneciente al banco hipotecario, era invadido casi todos los fines de semana por clones míos.
Esa tarde intente colarme a un partido ya empezado y después de varias “no sé, mía no es la pelota, pregúntale al dueño” la sentencia fue “ya estamos completos”.
Mi búsqueda por llamar la atención siempre fue una marca registrada, iba con una peluca de rulos, hacia que me viera como Maradona, cada vez que la usaba los pibes se reían, pero como todo chiste en algún momento se quema, duro unos meses, hasta que el largo de mi pelo igualo al de la peluca. Era como asistir a una fiesta de disfraces disfrazado de pobre, carente de gracia.
Caminando con las rodillas blancas de tierra, botines negros y medias largas tipo toalla, seguí en búsqueda de otro partido al son de una guitarra criolla. Me acerque a la salamanca y con la facilidad que me caracteriza de conocer gente nueva en lugares extraños me uní al grupo. La maquina de generar obviedades creo una pregunta con la que rompí el hielo ¿Están tocando la guitarra? Me había topado con los groupies de la bandita local.
Recuerdo como usaba aquella entrada en futbol, de lejos veían al petizo acercándose y resonaba en sus cabezas la duda de si aquel les iría a robar. Aquel era yo, y solo quería jugar. A los quince metros de distancia en un espacio descubierto las personas en grupo numeroso pueden actuar como manada, por eso se debe tener cautela. De un momento a otro me perdía de vista, desaparecía. Escondido detrás del arco trataba de mimetizarme, alguien podía y entonces pensar que era un invitado más, que yo conocía a un jugador dentro de la cancha y estar presente en calidad de refuerzo. Estudiaba todo, en principio quien era el más habilidoso, después quienes eran: el patadura, el copado, y por ultimo el dueño de la pelota. “¿Se puede jugar?” Era la frase inicial, por supuesto que nunca recibí un “de hecho, lo estamos haciendo” como respuesta, en esa época no parecía existir el sarcasmo entre chicos, fue algo que aprendimos mas adelante.
La estrategia en esa instancia era darle charla al arquero hasta ganártelo: si le sacas una sonrisa al arquero estas adentro pensaba. Pocos arqueros son mala onda es lo que puedo decir.
Aquel verano estuve de novio con una chica que después se hizo amiga de mi vieja (no le digo así, siempre le digo mamá), había dedicado un tiempo largo a componerle un tema con la guitarra. Noche tras noche le agregaba algo, incluso llegue a grabarlo en un CD, obvio que no canto, así que solo quedo un concierto de de cuerdas. Al don del entone siempre lo tuvo mi hermana. Creo que mi gran virtud es esforzarme en lograr tener virtud en algo, de ahí es que aprendí a tocar la guitarra.
Uno de ellos me pregunto si sabia tocar, a lo que dije “mas o menos” para eliminar presión. Agarre la guitarra pensando en aquel como un día especial, dedos fríos y a tocar. Sonó la canción de amor instrumental mas dulce de mi barrio, al menos se sostuvo hasta ese momento, entonces un dueto con un “¡para! Esa no es la…” me hicieron de coro interrumpiendo mi mejor momento.
Resulta que el chico de pelo largo y menor pinta de músico había compuesto lo mismo. Le paso la guitarra, la toma por el cuello y la acuesta de cintura en sus rodillas, con la peor postura empieza a tocar con exactitud lo mismo que yo había ejecutado “ así no es la mi” les dije y cambie de tema con un “yo toco la armónica en realidad” y así como ese duende se les apareció desapareció, pero esta vez mas raro que de costumbre, me fui con una sonrisa dura, ojos perdidos en la nada y no estoy seguro, pero creo que también iba corriendo.
Anoche tuve un sueño con el que puedo unir estos relatos separados. Aparecía en algo llamado inspiración, que en mi cabeza figura representada como una fuente de agua en una plaza, calculo que debe haber una para cada especialidad, ya sea el humor, el cine, la música, etc. Porque a mi me toco una en la que solo nadaban comentarios graciosos, no agarre ninguno bueno. Es la primera vez que la veo pero no creo que sea la primera vez que la uso. Por dentro son como palabras separadas que al juntarlas forman frases que a su vez forman pensamientos, son desencadenantes de ideas tanto buenas como malas. En la fuente hay reglas, ejemplos: no leer palabras ajenas, debido a que son personales, meterse al agua o mear, pero suelen romperse. A veces hay confusiones y peleas por ver quien se lleva la idea, entonces se llega a un acuerdo que también se rompe. Estuve un tiempo largo esperando encontrar alguna para mi y noté que algunos no tomaban precauciones y dejaban pensamientos armados, me quede al acecho y tome uno empezado, se de quien es y me imagino la cara que va a poner cuando lea esto y sepa “¿QUÉ FUE ESO?”

Nota:
Cristian y Gonzalo fueron alumnos míos en la ET 33, “El Plume” para “nuestra familia”.
La relación trascendió a la de alumnos-profesora, surgiendo un afecto extra como surge entre todas las personas con inquietudes compartidas.
Publico este texto para recordar el mes de fallecimiento de Gonzalo en un accidente.
Estará eternamente en nuestros recuerdos y pensamientos porque tuvo VIDA.
Gracias Cristian por permitirme postear el texto “Inconsciente Compartido”... Si compartimos entre muchos, es más liviano...
Hilda, “la profe”

viernes, 13 de mayo de 2011

La niña…

Estás transitando tu ruta consciente y ordenadamente planificada. No excedés la velocidad, tus cabellos ordenados a tu estilo con color y corte estudiados están cubiertos por un pañuelo rojo.
Mirás tu entorno con la tranquilidad que te da la seguridad de estar en el lugar correcto en el momento adecuado, el cinturón de tu vehículo ajusta tu cuerpo… En la paz del otoño de hojas ocres sueltas al viento, divisás a la vera del camino flores de estación pintadas con suaves y dulces pinceles… Allí, a lo lejos, un gorrión que te invita a volar. Sentís el beso de la vida, ese que va directo a tus labios sin escalas previas... Que devolvés porque no es robado... Que saboreás porque lo sabés dulce... Notás que todo se llena de pájaros y colores… Desprendés el cinturón, te permitís despeinarte y transitar los parques pisando los bellos amarillos... Te autorizás volar y descifrar signos... Te sentís un pájaro que despliega las alas en la libertad del infinito...
En ese momento descubrís a una pequeña que corre, te mira y te sonríe... Tiene largos rizos sujetos con un moño blanco, ves la mano de tu madre arreglando las cintas, acomodando el primoroso vestido, mansamente te posás en una rama… Sos esa niña… Un rayito de luz entra por la ventana... Es el sol del amanecer de un nuevo día...

Imagen:
Mujer con pañuelo
Rafael Ramirez

jueves, 5 de mayo de 2011

Sobre el mes de abril…

Alguna vez escuché decir en una canción, que le habían robado el mes de abril.
No me lo creía, tan concreto él con sus hojas al viento y la lluvia de ocres… ¡Cómo se lo iban a robar!
Cualquiera lo identificaba y se lo tenían que devolver, vivimos en ciudades con códigos…
Bueno… Eso pensaba hasta que un domingo, el primero de mayo para ser más precisos, descubrí que me había pasado lo mismo:
Me robaron el mes de abril.
Como lo suponía fácilmente identificable, comencé a buscarlo… En mi búsqueda frenética, descubrí otros faltantes… No quiero psicotizarme pero… me faltan el brillo en la mirada, la risa de mi boca…
Por temor no quise seguir buscando, tenía pánico de encontrarme con otra ausencia…
Me aboqué a mi objetivo, salí con urgencia a los caminos, remonté mi galaxia, me colgué de hilos de seda… despacito pispee el mundo… Y nada….
Mi mes de abril no aparece…
Tampoco veo sus lunas brillantes, ni las estrellas que podía agarrar en mis manos.
Estando en esa búsqueda loca oí una voz suave, muy suave que me indicaba el lugar
- Mirá detrás del jazmín, el que está enamorado del muro.
Mi prisa fue increíble, en una fracción de segundo ahí estaba…
De mi mes de abril ningún rastro…
Ya avanzaba mayo, y yo, suspendida en el tiempo buscando mi absurdo…
Un perfume nostálgico me arrastró, fue cuando en un costadito del cielo, mirando como quien no quiere ver, suavemente… dulcemente apareció “La Melancolia”…

Desde ese día busco mi mes de abril, con un dulce dolorcito en mi costado izquierdo…
Sé que lo voy a encontrar, por eso sigo buscando…

jueves, 28 de abril de 2011

Las Cartas

Según escuché siempre, los niños vienen con un pan bajo el brazo… Lo del pan no sé si es cierto, lo que sí es seguro es que vienen con uno o dos mazos de cartas… Con ellas aprenden a jugar en la vida…
A veces las usan solos:
- Jugá al solitario, sino en la primera de cambio te joden...
Pero en general se usan en forma comunitaria, es así que lo primero que se aprende es el juego más simple, ese que todos conocen las reglas y al tranquito se establecen las relaciones.
Me refiero al conocido “Pinche” y así se anda por la vida con reglas claras y cartas sobre la mesa. El juego, no depara grandes emociones pero sirve, es como tomar solcito en primavera. Difícilmente tomes un bronceado Caribe pero pálida, lo que se dice pálida, no vas a quedar.
Sucede que “El Pinche” te va quedando chico, entonces buscás otros juegos con un poquito más de emoción. Alguien te quiere enseñar el “Culo Sucio” pero vos aprendés la “Escoba de 15”. También con reglas claras pero, para mi gusto, es un juego muy chismocito… Siempre tenés que estar mirando qué levanta el otro para calcular… Siempre calculando… que oros, que setentas… Es complicado andar por la vida calculando todo. Entonces, aparece ese amigo que te sugiere:
- El “Chinchón”
y te prendés.
Armás juego, buscás cartas… Es algo como una construcción… Empezás despacito… Calculás un poquito y, a veces hasta te hacés un menos diez…
Este juego es el que más se presta para las vidas comunes… Casi todos juegan al “Chinchón”… Se juntan dos, cada uno proyecta su juego y terminan jugando juntos... Reglas claras, no tiene dobles interpretaciones…
Claro que, paralelamente, en algún momento empieza o empezó la época de los campamentos con amigos, ahí los juegos son un poquito más elaborados, despedís adrenalina… Ahí aprendés a jugar al “Truco”, te divertís… Todos se divierten tratando de encontrar las señas de los demás… Arriesgás, vale todo… Siempre que calcules la mentira justa en el momento propicio… Es cuando encontrás un sabor especial… El “Truco” se juega siempre con amigos… Es cuando nacen las primeras amistades fuertes, las alianzas, empiezan las marcas en el alma... A veces se juega y se acompaña con vino, otras, las más, con mate o sin nada ya que hay que estar muy atento…
Dejás de jugar al “Truco” cuando entablás amistades un poco más duraderas, sinceras y querés dominar el mundo… Además, no se van a mentir entre ustedes…
Entonces resuelven pasar el tiempo con lecturas…
Según los lugares de estudio y las épocas, te comento de la mía, Sartre, Foucault, un paseito por Cooke, las mujeres con Beauvoir a muerte, todos mirando a Gramsci…
Hasta que un día sin darte cuenta te encontrás jugando nuevamente a las cartas…
Como pasó el tiempo olvidaste las reglas… Pero insistís... Jugás y empezás otra vez por el “Pinche”…
El problema se presenta cuando el/la contrincante siguió siendo muy jugador/ra cuando vos estabas distraída leyendo… Entonces, te cambia el juego y no te das cuenta… Mientras vos ponés todas las cartas sobre la mesa, tu oponente está jugando al “Truco” y se reserva los anchos…

Así no hay juego que aguante… Seguro te hacen puré compañera...
Por eso, si se terminan las lecturas, ponete a Googlear o mirar televisión… Claro, buscate un cable que en la grilla tenga Telesur, sino, seguro que también te joden...

Imagen: Les joueurs de cartes - 1885-90
Pintura de Cézanne sobre el juego de cartas.