miércoles, 4 de mayo de 2016

Portadores de...


Yo sabía. ¡Vaya si lo sabía!
No debemos ni siquiera pensar en el futuro… Pero te vi…
Caminaba por Rivadavia… Me pareciste un rayo de luna iluminando el camino…
Lo peor es que vos también me viste.
Destellaron tus ojos y me encontré sentada en el “Bonafide” con una lágrima en la mesa. Vos pediste un cortado.
Fue el inicio de lo que no debía ser… La lágrima… La lágrima que hoy es llanto que sale desde mis entrañas…
Todo mi cuerpo llora… Lloran mis dedos, mis uñas, mi piel…
El llanto de mi cuerpo es rojo.
No es muy lucido el rojo sobre mi piel… Piel áspera, gruesa, oscura.
Teníamos la ilusión que nuestro hijo viviera en un mundo libre. Pintamos para él caminos de césped, flores, pájaros…
Nuestro hijo… 
Ese que yace en el césped de otros…
Ese hijo que recibió dos balazos en su espalda por ser portador de cara, de figura, de color… 


Imagen: Internet