domingo, 12 de junio de 2016

¿Cómo podemos transformarnos en agua?

Me encuentro en medio de un inmenso charco de agua…
Lejos, pero no tanto, “mi perímetro”… varía en diferentes tonos de grises llegando a los extremos, por momentos al negro y en algunos casos al blanco…
Su vocesita me invade…
- La ola… La ola me tira… Se me mojan los pantalones… No me gusta andar toda mojada.
Muevo mis brazos insistentemente, estoy agotada… Llego a la orilla. “Mi borde” es con círculos de tonalidad con diferentes intensidades… Veo sus piecitos… Uno se corre hacia atrás.
En un movimiento envolvente los tomo y calculo voltearla en el almohadón más grande.
Escucho sus carcajadas… Las dos disfrutamos.
- Me mojaste las patas abuela.
- Yo soy la ola y puedo revolcarte.
- Pero mamá se enoja si voy toda mojada (sé que no es verdad, pero es parte del juego).
- Bueno, transformame en otra cosa.
Me levanto. Ella acomoda los almohadones en forma diferente, ahora están todos amontonados en el costado del comedor. Toma su varita mágica y…
- Ahora sos agua de mar y me revolcás acá (señalando los almohadones amontonados) que son piedras y no me mojo. Entonces, mamá no se enoja.
Le brillan los ojos con cientos de luces.
- Pero en el mar las olas son más grandes.

- No importa, por eso los almohadones… No (voz seca). Las piedras están todas juntas.