viernes, 15 de octubre de 2010

Género, mujer.

En sus vigilias de mujer primeriza, mi madre me soñó “Reina”… pero, antes de serlo, yo tendría que transitar el principado.
Las ropas de “Su Princesa” serían elegidas con esmero… vestidito rosa con volados y pequeñas florcitas bordadas en gris…. Peinaba mis cabellos de maneras diferentes. A veces enroscaba pequeños mechones en su dedo para largarlos despacito… suavemente… formando un rulo ”gordo”. Varios de ellos, todos parejitos, poblaban mi cabeza… en algún momento tomaba el primero de cada lado, descubría mis orejas, que me decía eran perfectas, y los sujetaba con una cinta del mismo color del vestido… Para ir a la escuela me hacía “una colita de caballo” … ese momento no me gustaba… llegaba la hora de las tablas salteadas… 2x5…8x7…9x4… si me equivocaba, un tironcito en la “cola” que estaba peinando me indicaba el MAL… Por las tardes éramos dos nenas jugando a la rayuela o saltando a la soga en la vereda… esperábamos a papá… Pero las princesas crecen… empecé a sostener la mirada “levantando la nariz” y a discutir… Perdí mi principado y me convertí en mujer…
Es difícil enfrentar el género en libertad… discutir, “levantar la nariz” y ser mujer….
Imagen, Madre e hija. Virginia Palomeque. Argentina
HM