jueves, 5 de abril de 2012

Atilio


Te vi inerte…
La medicina te da vida…
Tus ojos gastados…
No los dominás…
Así no…
Esos no son tus ojos…
Tus ojos son otros…
Tus ojos son inmensos
tienen el color del mar…
Cuando estás bravo
son verde oscuro.
Reflejan el color del cielo
cuando la paz reina en tus días.
Siempre como estrellas
alumbrando mi camino…
Mi hijo los recibió de herencia,
el color,
la mirada…
Te vi inerte
¿Dónde están las estrellas?
Con ojos gastados no…
No puedo verte…
Si hasta el cielo lloró largo
y apedreó la tierra…
Los años apagaron tus estrellas…
Pero no tus risas,
tus chistes,
tus bromas…
Tu aguda lucidez…
Nuestro afecto intacto…
Siempre el jazz
será música de fondo…
Con mi tristeza infinita…
Te veo satisfaciendo
mis caprichos infantiles.
Tío soltero
peinado de trenzas
por la sobrina inquieta…
Trenzas atadas con moños rojos…
Tío querido comprando juguetes…
Tío guía,
protector…
Te vi inerte…
Tuve ganas de gritar…
Pedirle prestadas al cielo
las piedras gigantes
para agujerear la tierra…
Así no...
Louis Armstrong con su trompeta
y su voz ronca...

Satchmo en los discos de pasta
de la antigua vitrola...
Melodía eterna que te traerá a mi alma...
Así no...

Y el cielo se derramó en lluvia.


04/04/12