viernes, 10 de agosto de 2012

Algunas veces...


Algunas veces
decido no hablar.
Doble vuelta de llave,
y queda  afuera
todo lo demás..
Es cuando resuelvo
mi mundo habitar
escuchar mis ruidos
entender mis ríos...
Sentir más de lo debido.

Algunas veces
decido no hablar.
Siento que mis palabras
están demás...
Con la vista clavada
en algún libro
navego por Andrómeda..
Viajo a velocidades increíbles...
Colisiono con La Vía Láctea...
La Galaxia que me contiene
no es lo que me conviene...
Cierro el libro.

Algunas veces
decido no hablar.
El silencio no existe...
Pinto mi cara de blanco
y emulo a Marcel Marceu.
Con paso de ladrón
me deslizo en mi interior.
Torbellinos de colores
hacen mi sangre vibrar...
Desprovista de palabras
nada me puedo ocultar...

Algunas veces
decido no hablar.
Las cuerdas de un ser vivo
ajustan mi alma...
Violines de miel...
Voz de ternura...
Me expreso en Vivaldi,
con su sonoridad
comienzo a volar...
Al introducirme en una estrella
tropiezo con Ainé...
Me alineo con las hadas
brillo en las antorchas...
Los pájaros me descubren
en las entrañas de una luna
amasando primavera.

Sin consciencia del afuera
disfruto del mutismo...
En los brotes de mi otoño
encuentro La Razón.


05/07/12
Imagen: La mujer del viento
Beatrice Borgia