martes, 2 de noviembre de 2010

Escondidas

¡Cómo me gustaba esconderme para que me buscaran!… para que “me encuentren” ... El “Viene papá”, era suficiente. Salía “disparada” por la casa… detrás de una puerta... debajo de la mesa... Si el tiempo era escaso corría y ... plaffffff… detrás de la cama, …. Por esa magia de la “brujería paterna” me encontraba rápido, antes del disfrute…
Entonces ideé aquello… ese plan perfecto que preparé con esmero… ¿a qué hora llega papá?... y… ¿dónde están las agujas del reloj a las siete y media?Decime, ordené…
Quise apurar la merienda para esperar el momento… Cuánto tardó en llegar al siete la aguja chiquita!… y la grande, jugando conmigo pasaba por el seis pero… no se quedaba, seguía… Cuando ya menos lo esperaba, oí la puerta de calle… Hola, cansado, ¿y la Negrita?... tomó una miguita de pan, fue derechito a la pieza y….zaaaaaaas…. ¡Te encontré!.... Exactamente a sus espaldas, desde el baño, lancé una carcajada imposible de controlar… No soy yo, no soy yo… yo estoy acá… y no podía parar de reir… Con el asombro imposible de controlar y la cara risueña, caminó alrededor de la cama, llegó hasta el otro lado, levantó el almohadón vestido con mi pollera a cuadros… Brillante Negrita, se merece un tarro de dulce de leche….