viernes, 18 de marzo de 2011

Abaporu

Una de mis salidas preferidas es ir al Museo MALBA.
Desde su inauguración, hace diez años, en las tardes de ocio luego de llegar y sacar mi entrada, subo por la escalera mecánica rumbo al cielo. Después de segundos de interminable espera, camino por una nube, me asomo y ahí está...
El hombre con sol y cactus me está esperando.
Esa obra maravillosa comprada en 1995 por Eduardo Costantini en un remate en New York.
Quedo petrificada, no puedo dejar de mirar con mis ojos ingenuos, pues carezco de educación artística, esa inmensa mano, las piernas enormes… El sol... A su izquierda la pequeña cabecita, a la derecha el cactus... Abaporu...
Abaporu, de colores fuertes y llenos de vida. Abaporu, nombre que viene de la lengua tupí-guaraní cuyo significado es “hombre que come gente”. Cuando veo el cuadro, me imagino “tragada” por esa figura como me sentí “tragada” por la lengua de su autora desde que comencé a estudiarla.
Si Tarsila do Amaral, junto con el grupo de intelectuales modernos, se propuso deglutir la cultura extranjera en Brasil, bastante más de medio siglo después está realizando su cometido en Buenos Aires.
Me siento tomada de la mano por “Su Mano” en una recorrida por el Brasil de la República Vieja, donde lo importante era tener buenas piernas y brazos para el trabajo cotidiano libre y mal remunerado. Donde los pensamientos y razonamientos estaban reservados a unos pocos, de ahí el tamaño de la cabeza...
¿Qué le dijo a Oswald de Andrade al regalarle esa pintura?...
Pienso que juntos crearon uno de los movimientos culturales más importantes del siglo XX siendo Abaporu el cuadro representativo de ellos.
Pienso en los dos años siguientes, en la capacidad creativa de ambos, en su matrimonio terminado...
Todo esto pienso cuando leo que el cuadro fue prestado al “Palácio do Planalto” en Brasilia para celebrar el “Día Internacional de la Mujer” con “Mujeres Artistas y Brasileñas del siglo XX”... Que llegó con seguridad especial en un embalaje inmenso para sus dimensiones reales. El embalaje representa más las dimensiones emocionales que despierta la obra y el valor de mercado que tiene.

“Sé que me lo cuidarán”
que estará en un espacio cubierto con vidrio anti-reflejo, que está garantida la humedad y que la temperatura será estable, que la iluminación será indirecta para evitar modificación de los colores... Que los expertos...
Sé que es sólo por un mes y medio, pero quien vaya al MALBA notará su ausencia.
Ya hace dos días que se fue... Lo estoy extrañando...