martes, 31 de enero de 2012

Perdón

Los árboles lucían el reflejo de los soles de otoño.
Mientras miraba alucinada los ocres, verdes, amarillos de sus hojas,
la leve brisa provocaba, en su toqueteo amoroso,
una sinfonía que agudizaba mis sentidos.

Caminaba lentamente rumbo “a ningún lado”
cuando vi tu figura graciosa,
tu mano en otra mano, tus ojos brillar.

Seguí tu camino a la distancia.

Escuché las risas sueltas sin pudor,
vi encenderse tus mejillas,
tomarla de la cintura, acercarla,
fundirse en un beso sin fin.

En ese instante
perdoné al gato hambriento
que atrapó al gorrión en vuelo.

04/02/2011

Imagen: Paisaje de Otoño (Vincent Van Gogh)