martes, 31 de enero de 2012

Perdón

Los árboles lucían el reflejo de los soles de otoño.
Mientras miraba alucinada los ocres, verdes, amarillos de sus hojas,
la leve brisa provocaba, en su toqueteo amoroso,
una sinfonía que agudizaba mis sentidos.

Caminaba lentamente rumbo “a ningún lado”
cuando vi tu figura graciosa,
tu mano en otra mano, tus ojos brillar.

Seguí tu camino a la distancia.

Escuché las risas sueltas sin pudor,
vi encenderse tus mejillas,
tomarla de la cintura, acercarla,
fundirse en un beso sin fin.

En ese instante
perdoné al gato hambriento
que atrapó al gorrión en vuelo.

04/02/2011

Imagen: Paisaje de Otoño (Vincent Van Gogh)

jueves, 26 de enero de 2012

Aroma de mar

Con mi alma desnuda
y sin pudor
me tomo de las alas
de tus versos
POETA
Recorro tu universo
con estrellas fugaces
y mares bravíos.
Subo a tu barcaza...
El viento me balancea
y libera mis cabellos.
Así
entregada al gozo infinito
escribo su nombre
en la marea.

13/04/2011

Imagen
: NOEMÍ BILBAO, SPAIN
http://pintaracuarela.blogspot.com/2009_10_01_archive.html

sábado, 21 de enero de 2012

Los zorzales. Mi zorzal

Qué bonitos son los zorzales...
Hasta que él se fue, nunca había reparado como disfrutaban mi jardín... Los vi cuando comencé a salir nuevamente al mundo...
Son felices picoteando el césped buscando el alimento diario... Les gustan mis bonsáis... Es que los cuido con esmero… Les cambio el compost, les coloco vitaminas… Entonces proliferan las pequeñas lombricitas... Los zorzales las comen voraces... También los veo bañarse en el bebedero de mis perras, salpican todo el patio disfrutando de su higiene...
Ayer vino uno de pechito bien rojizo… ¡Por demás bonito!... Mirándolo me transporté en el tiempo, el mismo frenesí...
Negrita, ¿una partida?, el que pierde ceba mate... Comen, peón... saltan, caballo,... en diagonal, alfil, mueven los dedos de sus patitas finitas, jaque... descansan. Tuercen la cabecita y me miran, ojitos chispeantes, cebo mate...
Cabecita al agua, peón... alitas mojadas, peón...… sacudida, caballo... plumitas al viento, jaque... vuelan, rey,... Este es mate hijita... Tuercen la cabecita y me miran, sus ojos no tienen chispas...

Me quedo mirando por el ventanal que da al patio... Cebo mate eternamente...
Por unos minutos, la ausencia infinita fue sólo ausencia...
Cada amanecer, los zorzales, traen en su canto de libertad a Mi Zorzal.

Junio 2010

viernes, 20 de enero de 2012

Amor en presente continuo

Mi primer amor, ese que nunca se olvida, tiene fecha de nacimiento: 30 de marzo.
No voy a decir el año, total los primeros amores perduran en el tiempo... Quiero evitar cálculos maliciosos que me puedan afectar directamente.
Simplemente, para ubicarnos en fecha aproximada, diré que cursaba cuarto año en el Normal 11 “Dr. Ricardo Levene” cuando las escuelas eran de “señoritas”, éramos “niñas” y nos trataban de Ud.
En ese entorno, cumplí quince años… Sí quince años, marzo… Cuarto año. No eran méritos propios, me costó mucho “levantar la nariz” y decir “yo opino”… Apenas intentaba un disenso, ensayado en el espejo, venía la observación:
-Si no bajás la nariz, yo te la bajo…
Y mis amigas vivían de nariz baja, porque eran “chicas de su casa”…
Recuerdo que, después de mi examen de ingreso… Sí, teníamos examen de ingreso y yo apenas once años… Por el resultado, pude elegir idioma. Seleccioné francés… Gran disgusto de mi madre, ella pensaba que el idioma correcto era el inglés… Ese esbozo de independencia fue encorsetado por varios años… Ni en terapia logré dilucidar cuándo encontré la punta del cordón de ese corsé...
Cumplí quince años entre algodones, puntillas y muñecas.
Me habían enseñado todo lo que “una niña” debe saber para “ser SIEMPRE una mujer de su casa”. Hacía bien y rápido las actividades más diversas, con las que me aburría, así gozaba de mi tiempo libre… Así, podía “perderlo” mirando el cielo, las flores o leyendo por n-ésima vez el mismo libro de cuentos…
Eso podía hacerlo cuando no venía la pregunta mortal:
-¿Terminaste de limpiar la pieza? ¡Qué bien!... ¿No querés hacer una torta de…?
Sin poder decir que no, ahí estaba batiendo la manteca con el azúcar para agregar de a una las yemas…
Así llegó el 30 de marzo, día de mi cumpleaños número quince.
Con mis primeros tacos altos y mi vestido de tul con encaje francés, que era el mejor, recibí a mis invitados. Me colmaron de regalos, mucho oro, a mí no me gustaba pero era costumbre… Pulseras, anillos, cadenas… Mamá me dio el regalo de “mis padres”, un reloj de oro con malla ancha, también de oro. Cena, torta, baile… Cuando ya estaba cansada y esperando salir sola al patio, papá me hizo una seña imperceptible para el resto de los presentes. Nos apartamos y me dio un paquetito… Un libro... Al abrirlo leí Mario Benedetti “Montevideanos”. Miré la primera hoja y estaba dedicado:
“Hijita, para que no te olvides que no hay salvación si no es con todos. Papi”
Esa misma noche, con “El Presupuesto” e “Inocencia”, nació mi amor por Mario Benedetti, a quien no he dejado de leer y releer en mi vida.
Cuando recibí de presente “Cumpleaños en Manhattan” recordé mis lecturas, la interminable fila en la Feria del Libro para que Mario Benedetti me firmara un ejemplar de “Gracias por el Fuego”, que compré por segunda vez para tener “su firma”… Que, a pesar de lo que dijeron mis amigos, no fue un acto de cholulismo, fue un acto de amor, para estar cerca, para saberlo real, ¡EXISTIA!
No me importaba más nada, mi amor era sincero, incondicional y sus palabras me calaban hondo. Mis amigos no lo sabían, ese era “Mi Secreto”.
Tampoco Benedetti se dio cuenta cuando le di mi libro temblando...

E hice un trato en la noche de los feos, quemando las naves por la noción de Patria. Con las letras de emergencia y los poemas de otros, con preguntas al azar... Canté canciones del mas acá.
Eternamente, Mario Benedetti.

videoGracias HS

P.D. (para calculadoras/es) Montevideanos ya llevaba un tiempo de editado...

lunes, 16 de enero de 2012

Colores

Un Faber número dos
delineó las curvas,
contorneó los brazos
de dedos finos.
Sombreó el rostro,
enmarañó el pelo.
Así, en blanco y negro
me inicié en el mundo.
Blancos afectos
negras tristezas.
Sin preverlo
Descubrí colores…
Vi opaco el arcoiris
a la par de tu paleta.
Me tembló tu voz…
Se me revelaron los ocres
en el bailar de hojas sueltas.
Inventé los verdes
en el trinar de los pájaros.
Me sorprendieron los azules
en el cielo infinito.
Me atrapó el rojo
abrazando mis ríos torrentosos.
De una vez y para siempre
desnudé el sol…
Con la melodía
de infinitos colores,
el arcoiris
está pálido de envidia.


Imagen: El grito
Edvard Munch (1863-1944).

lunes, 9 de enero de 2012

De regreso

El viento…
El viento
me abraza,
me lleva,
me fuga.
Viajo…
Me pierdo en el espacio
intergaláctico…
En un túnel
azul
encuentro tus ojos…
Me introduzco…
Me apodero
de los sonidos
de tu ser…
Con ellos,
me transformo
en leve llovizna.
Regreso
a la tierra sedienta…
Me absorbe…
Me filtra…
Me arrebata…

Para siempre
formo parte de éste,
Mi Universo.


Imagen
: Vincent van Gogh
Fecha: 1889

jueves, 5 de enero de 2012

Viene llegando...

Noche de estrellas…
Calor intenso.
Noche de luces
y brillos comprados.
Noche de paz
en la mirada dulce…
“Llega el Niño Dios”
es el grito de creyentes
Los paganos festejan
por festejar nomás.
Noche de estruendos…
Se alzan las copas…
Cruzan sus miradas
ojos miel y ojos azules.
Se animan…
Hablan…
Lo anuncian.

Hoy, once días después,
en la primera ecografía
de su mamá,
lo vi latir
lo sentí vibrar…
Sé que está llegando.

Desde pequeña
no tenía un regalo
de Reyes.
El abuelazgo
me volvió niña.


Imagen:
Ignacio Fernandez
http://rematart.com.ar/category/cuadros-de-ignacio-fernandez-gorgolas/

martes, 3 de enero de 2012

La Ilusión es una flor de jacarandá…

Ilusión
nacida en un suspiro…
Sin piel,
sin aromas,
sin roces...
Ilusión
nacida en un instante,
sin querer,
sin promesas…
Ilusión
que se lleva a cuestas,
a la distancia,
en el bolsillo…
Ilusión
que echa a volar las aves
y pinta el cielo
color flor de jacarandá…
Ilusión
que limpia el alma
y hace brillar los ojos…
Ilusión…
Adhiérete
al tronco de tu árbol.
En esta primavera
no formes parte
de la alfombra celeste
que deja la tormenta…

Imagen: Julio César Banasco