sábado, 29 de mayo de 2010

Manipulación de la información

En 1895, un periodista norteamericano, John Swinton, manifestó en un banquete de la New-York Press Association:
“¿Prensa Independiente? No existe nada parecido en los Estados Unidos, salvo en las aldeas ¿Quién de nosotros sería tan audaz como para expresar sinceramente su opinión personal? Se me paga 150 dólares semanales para preservar a mi diario de la expresión de mi opinión personal. Vosotros recibís otro tanto para hacer exactamente lo mismo. El loco que escribiera crudamente lo que piensa no tardaría en ser arrojado a la calle. Las funciones de un periodista neoyorquino consisten en deformar la verdad, mentir descaradamente, pervertir, hacer sensacionalismo, arrastrarse a los pies del becerro de oro, vender a su país y a sus conciudadanos por un pedazo de pan. Todos sabemos que es una burla brindar por la 'prensa independiente'. Somos juguetes, empleados de los ricos patrones que se esconden entre bambalinas. ¡Somos prostitutas intelectuales !...".
Si bien discrepo parcialmente con el pensamiento de John Swinton, ya que brindo por la existencia de los medios alternativos de comunicación , debo reconocer que, cuando nos referimos a los grandes medios, no podemos alejarnos ni un milímetro de estas expresiones. Debido a eso, estamos expuestos permanentemente a la manipulación sutil, sofisticada. Es el arma más efectiva del poder mundial.
El control que tienen las multinacionales sobre los medios de comunicación social es prácticamente absoluto. Gran parte de las agencias de noticias son entidades privadas de tipo internacional, o nacionales al servicio de las mismas, y responden principalmente a sus propios intereses económicos, sociales y geopolíticos.
Los medios de comunicación, no tienen por objetivo informar al público, clarificarlo, sino manipularlo para crear corrientes de opinión de acuerdo a los intereses que defienden.
Estas campañas son realizadas por expertos equipos de profesionales, que al decir de John Swinton, se venden por un pedazo de pan o por la participación en un banquete de gala.
¿Cómo manipulan la información?
Diversos son los métodos empleados:
Distrayendo permanentemente . Desviando la atención del público de los temas importantes políticos-económicos, de los conocimientos esenciales, ya que, estando entretenido, no hay tiempo para aprender.
Creando problemas para ofrecer soluciones que de otra manera serían inaceptables. Presentando impúdicamente los problemas de “inseguridad” logran el reclamo de mano dura, de judicializar menores y, si son pobres o inmigrantes, ¡mano más dura todavía!.
Apelando al aspecto emocional e infantil más que a la reflexión . De esta manera disminuye la capacidad crítica de las personas e implantan ideas, miedos, deseos, inducen comportamientos, anulan el espíritu crítico. ¿Quién no recuerda la multitud que colmó Plaza de Mayo en el mundial 78?).
Manteniendo al público en la ignorancia . Así los hacen incapaces de comprender que son utilizados y esclavizados.
• Promoviendo la mediocridad . Imitando la vulgaridad, queda “bien” ser inculto, ocuparse sólo de quienes bailan o patinan…
• Autodevaluando al individuo haciéndolo creer culpable y responsable de todo lo que le sucede, de esa forma no actúa, no se rebela.
• Omitiendo información. Grave atentado a nuestro derecho de estar informados. Si observamos que hay grupos que concentran una gran cantidad de medios, esto se vuelve patético.
• Usando titulares mentirosos . En letras catástrofe pueden anunciar una medida en forma imperativa –positiva o negativa- pero, al leer o ver la información, todos sus verbos están en potencial, con lo cual el título, que es lo que llama la atención, queda desacreditado.
Se lo llama “Cuarto Poder”, sumergen a los habitantes en los oscuros intereses de las corporaciones, cabiéndoles el triste honor de ser una de las principales causas de la transformación del mundo.
En este momento es necesario luchar por nuestros derechos de ciudadanos, exigir a la prensa que se guíe por los principios éticos que deben regir su práctica. Suena utópico ¿verdad?