viernes, 9 de septiembre de 2011

Decentes

Los vi,
ahí,
en la escalera del Instituto.
Ella,
mirada clara, transparente.
Él,
ojos color miel.
Ambos,
ternura en la mirada nublada.
Un brazo fuerte
poderoso
la protegió del viento.
Una mano en la espalda
lo hizo sentir único.
Sellaron sus labios húmedos.
Los árboles,
con incipientes brotes,
se arrodillaron a sus pies.
Allá,
más atrás,
en la parte más oscura del zaguán,
un colchón sucio,
rodeado de cartones,
los aguardaba.
Cuando el invierno
acuse el frío intenso
y, una mujer
de mirada clara y limpia
esté a punto de parir
se alzará alguna voz decente:
Es por el subsidio.

Imágenes: Antonio Berni, de la serie Ramona Montiel