martes, 11 de octubre de 2011

Ordes, Olas, La Coruña, España.

Camino.
Camino bajo este cielo nublado de primavera… Es un amanecer que no tiene estrellas…
“Algunos nacen con estrellas y otros estrellados” decía mi abuela.
Para mí que “La Gallega” nació con “estrella” aunque ella se decía “estrellada”…. Tal vez pensase eso por tener que cuidar del abuelo, que había tenido un accidente con secuelas importantes en su movilidad cuando sus hijos entraban en la pubertad… Yo, pienso que nació con “estrella” porque ella, era un Sol. No existían días nublados en su presencia…
Hermosa mujer de ojos verdes, con lunares en el iris, menuda, inquieta…
- Pulga poderosa… decía papá…
- Salís a tu abuela… decía mamá.
Mi padre tenía “sus ojos” pero con muchísimos lunares… La misma mirada. Yo, pulga, menuda, inquieta –aunque creo que nunca fui “poderosa”- no tengo ojos verdes pero sí un lunar en mi iris izquierdo.
- “Marca de fábrica” - reía papá - y en el izquierdo…
Por eso, algo de la abuela hay en mí…
La abuela saltaba, corría, bailaba y, en la profundidad de sus ojos, reflejaba el río de su Coruña natal…
- Yo me fui antes que naciera María, mi hermana menor…. Recuerdo que me contaba
De adulta tomé dimensión de ese “detalle”… De sus ojos, del río que pasaba por su Ordes y de la profundidad de su mirada en esos momentos… Sus ojos se transformaban en el río y cambiaban un poco el color…
Para Carnaval, la abuela era una fiesta… Venía con nosotros al club del barrio con su disfraz mamarracho y su máscara hecha con trapos… Bailaba la noche entera con muchachos “muy guapos”… Al llegar a nuestra mesa, estallaba la carcajada…
- Quiere que me saque la máscara… Después, él se cae de culo y yo “plancho” toda la noche.
- ¿Por qué se cae abuela? Si vos sos hermosa…
- Por la vida vivida pequeña… por la vida…
Yo no decía “culo” porque para mi mamá era mala palabra, para la abuela, una parte del cuerpo
- Tú no tienes manos, pies… pues tienes culo…
Y se reía… A mi risa la siento como la de mi abuela, a veces, me desborda… Cuando era chica, o pequeña, mi mamá me decía que me iban a escuchar desde la esquina... Por eso, en mi adolescencia me la guardaba… Hasta que un día estalló y ya no me importó más quien la oyera… Es Mi Risa…
Cuando yo tenía unos seis o siete años, fuimos a ver la obra de lo que sería nuestra casa… La abuela, se metió en una carretilla y le exigió a papá que la llevara a pasear… Ahí dimos como cuatro vueltas manzana muertos de risa… A mí, nunca me llevaron a dar vueltas en carretilla porque mis vestiditos se iban a estropear…
Mi abuela me dejó un día nublado… Siempre pensé que el cielo estaba opaco por la tristeza de haber perdido una estrella…

Mi abuela se llamaba Luisa y, en este momento, acaba de salir el Sol…