viernes, 25 de noviembre de 2011

Una noche cualquiera

Giro…
giro hacia la izquierda,
roto la cabeza.
Muevo una de mis piernas.
La tenso.
Repto…
repto hacia abajo.
“Desplazamiento horizontal”
Traslado mi cuerpo…
Encojo mi pierna izquierda.
Con la planta del pie
toco la rodilla de la pierna tensa.
Un cuatro…
Un cuatro perfecto.
El dorso de mi mano izquierda
sostiene el mentón.
Soy consciente de mi cuerpo,
de sus contornos.
Los hombros desalineados…
El derecho hacia abajo.
Corrijo la posición
apoyando el dorso de la mano
en la cadera…
Otro cuatro.
Mi brazo derecho y mi tronco
forman otro cuatro.
Me relajo…
Levito…
Me veo desde lo alto…
Mi cuerpo es un cuarenta y cuatro…
No tiene correlación con la “función movimiento”
pero me relajo y busco…
Busco el centro de simetría…
Creo encontrarlo en la tercera lumbar…
Un leve peso en mi espalda…
Es tu mano…
Tu mano me busca…
Me sobresalto,
y en mi cama vacía,
presiento otra noche de insomnio…

Imagen: Mujer dormida sobre una almohada roja
Pablo Picasso