lunes, 18 de octubre de 2010

Anjo to Hannanella… Antohanna Jonella


Asoman a la vida
flores de época
vienen “de a par”
“Melli’s” les dicen

Separando letras,
sílabas encontradas.
Sentimientos expuestos,
abriendo caminos,
tapados de malezas.

Enfrentando desafíos,
con el cuerpo trémulo
la cabeza fría,
los pies en la tierra
y el alma al viento…

Veinte años,
Formas logradas…
Identidades definidas…
el mundo se rinde…
Hoy, Johanna, Antonella
Feliz Cumple!!!!!!!!

viernes, 15 de octubre de 2010

Género, mujer.

En sus vigilias de mujer primeriza, mi madre me soñó “Reina”… pero, antes de serlo, yo tendría que transitar el principado.
Las ropas de “Su Princesa” serían elegidas con esmero… vestidito rosa con volados y pequeñas florcitas bordadas en gris…. Peinaba mis cabellos de maneras diferentes. A veces enroscaba pequeños mechones en su dedo para largarlos despacito… suavemente… formando un rulo ”gordo”. Varios de ellos, todos parejitos, poblaban mi cabeza… en algún momento tomaba el primero de cada lado, descubría mis orejas, que me decía eran perfectas, y los sujetaba con una cinta del mismo color del vestido… Para ir a la escuela me hacía “una colita de caballo” … ese momento no me gustaba… llegaba la hora de las tablas salteadas… 2x5…8x7…9x4… si me equivocaba, un tironcito en la “cola” que estaba peinando me indicaba el MAL… Por las tardes éramos dos nenas jugando a la rayuela o saltando a la soga en la vereda… esperábamos a papá… Pero las princesas crecen… empecé a sostener la mirada “levantando la nariz” y a discutir… Perdí mi principado y me convertí en mujer…
Es difícil enfrentar el género en libertad… discutir, “levantar la nariz” y ser mujer….
Imagen, Madre e hija. Virginia Palomeque. Argentina
HM

viernes, 1 de octubre de 2010

Argentina Hernandez Andrade. Fragmento de una carta.

Argentina, es parte de la familia que la vida diseminó por el mundo. Compartimos bisabuelos, afectos y amor por varios temas... los genes dicen por ahí...
Ella, cubana de segunda generación... Yo argentina de segunda generación(CABA).
Mi abuela y su abuelo, hermanos embarcados para América radicados a miles de km jamás volvieron a verse... el afecto permaneció intacto... mi padre llevó el nombre de su tío y ella lleva el nombre de la patria añorada por sus mayores...
Tenemos "historias comunes", después de leer "Corchito" me envió este e-mail que comparto con su autorización. Gracias Argen.

Este es especialmente para ti.
Hoy sin quererlo tu historia me ha tomado de la mano y revivi esos momentos inocentes de mi infancia, donde había tanto amor que no importaba si sólo teniamos galletas con gofio en la mesa.
Mi mascota, mi fiel compañero, Terry un chico de la calle que un día llegó a nuestra puerta y por siempre se quedó. Mi pequeño héroe, ahora te contaré por qué.
Estaba viendo la tele pegada a la ventana del patio interior y una cucaracha entro volando y decidió que su pista de aterrizaje era mi espalda, a mis gritos de terror mi padre salió del baño, apenas protegiendo su desnudez con la toalla pues pensó que por lo menos me estaban matando.
De un palmazo saco la cucaracha de mi espalda y la tomo entre sus dedos......intentando que yo la cogiera para que le perdiera el miedo........Y en ese momento un Grito desgarrador de Auxilio.....Terryyyyyyyyyyyyyyyyyyy cógela.
Por el hall apenas se podia ver una sombra negra que se desplazaba a toda velocidad y de un salto le quito a papá la cucaracha de las manos sin darle tiempo a reaccionar.
Decime, es ó no, un héroe mi querido y nunca olvidado Terry ???
....
Un beso, Argen

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Corchito

Hija única de familia humilde viviendo en barrio de inmigrantes europeos. Esos barrios donde la gente despierta mucho antes de salir el sol para ir a sus trabajos de salario escaso… donde las madres muy jóvenes juegan de igual a igual con sus hijas únicas… juegan a la rayuela, a saltar en la soga… juntan figuritas… mirá qué brillante!!... mirá el angelito!...

Corcho, se llamaba Corcho ese perrito blanco de oreja negra caidita… él jugaba también … y hasta diría que contaba cuántos saltos daba cada una… un salto, un ladrido, otro salto, otro ladrido… cuando alguna perdía, su cola se convertía en un abanico y corría formando un espiral en torno a ambas… era de tamaño mediano y oficiaba de “potrillo”… la niña lo montaba y él enfilaba derechito al almacén… después de recorrer unos doscientos metros, eran recibidos por las risas jocosas de los concurrentes… a ella le daban una golosina por su “gracia”, sin dudar, la compartía con “su caballito”… Corcho la salvaba siempre cuando en el plato del almuerzo o la cena aparecía algo que no le gustaba… comía tan rápido el hígado que nadie se daba cuenta… era el “perro ladrón” del barrio, saltaba el muro que la niña veía alto, ese que limitaba la casa, y regresaba siempre con diversos objetos, algunos arrancados de sogas con ropas tendidas… es cuando la niña golpeaba las puertas de las casas linderas buscando al dueño de la escoba, la palita o el pantalón todavía húmedo… Una mañana no vino a pesar de los insistentes llamados… cerca del mediodía fueron al almacén y ahí lo vieron… lo habían atado con un alambre… estaba acostado, como dormidito, tomando sol de costado… y, según le explicaron, si no fuera por los tres agujeros en la panza seguro se levantaba para llevarla al almacén...
HM

viernes, 24 de septiembre de 2010

Efecto Afecto


Pequeña… qué pequeña…
Entraste por la puerta grande…
te impusiste…genio…
miradas…ternura…
Ojito guiñado … me rendiste…
“Hoyito en la mejilla”…
corazón perforado…

Acompañé tu crecimiento
regué tus sueños
endulzaste instantes
sal de la vida
emprendiste vuelo
nos diste fruto
luciste ramas…

Integra, entera.
Mujer…

HM

jueves, 23 de septiembre de 2010

Norman Cruz. Atardecer de Otoño.

Volvíamos de un asado esa tarde. Llovía. Un vagón de tren, un asiento del rincón, una cabeza en mi hombro, una comunicación muda casi perfecta (para mí), un callar capaz de aislar todos los ruidos del mundo, y los ojos vagando en la brumosa cortina de llovizna. Bello hasta el límite del llanto.
Norman Cruz

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Hormigas…

Los tiempos son continuos aunque nos empeñamos en destacar momentos… los observamos, los pensamos… resolvemos… Resolvemos que de un día para otro todo se modifica... nuestra vida se modifica sólo por cambiar la hoja del almanaque… Eso pensaba cuando ví en mi camino, una gigantesca hormiga negra… Cargaba una hoja grande, muy grande, tendría varias veces su peso… Quedé fascinada mirando a esta “Sansón” en plena tarea. Como todo tiene que ver con todo, me acordé de otras hormigas, las de mi infancia… Esas con las que mi padre intentaba entretenerme cuando ya no sabían qué hacer conmigo... Después de la lectura de cuentos, de la partida de ajedrez, después de correr por el parque, de saltar a la soga con mi mamá o jugar a la rayuela… Entonces, venía él con su propuesta: Negrita, vamos a pastorear hormigas… Ahí nomás, tomaba una ramita finita, hacía una curva cerrada en la tierra, ponía un par de hormigas dentro -él siempre encontraba hormigas- me daba la ramita... y yo, sentada en el suelo, frente a las hormigas, con la ramita en la mano cuidando que no se escaparan, el límite era la curva y no debía lastimarlas. A medida que crecía, la cantidad de hormigas era mayor… ocho, nueve… hasta que un día, Negrita, ya sos “Doctora en Pastoreo de Hormigas” y me dio un “diploma” dibujado por él… A la hormiga que estoy observando ahora, se le cayó la hojita…¿sabés? Tuve ganas de ayudarla y acomodársela en el cuerpito… pero seguí caminando… observando a los adolescentes festejar “El Día de la Primavera” porque hoy cambió la hoja del almanaque…
HM