martes, 19 de abril de 2011

Dos dimensiones


No hay ecos de pasos
cuando cruzas el ancho desierto...
Imposible que oigas
el repicar de las campanas...
No encuentras ríos sonoros
en tus días...
Sólo caminar.
Caminar como que no sientes.
Caminar como que conoces la senda.
Caminar sin ojos.
Caminar.
Caminar sin dejar huella.
Caminar hasta que te sorprenda
la llovizna tenue del otoño.
Esa que mojará tu ropa
y te hará sentir el frío helado.
No tenés manos para apartar tu velo.
No tenés manos para alzar al cielo.
Al mirarte no te ven,
sólo ven como caminas.
Y a tus pies,
llagas enterradas en la senda,
no les llega una migaja de agua fresca.

Mujer, camina...
por esa senda,
después de la tormenta de arena,
encontrarás el río con que sueñas.

Imagen:
http://jyosti50.blogspot.com/2009_04_01_archive.html