jueves, 28 de abril de 2011

Las Cartas

Según escuché siempre, los niños vienen con un pan bajo el brazo… Lo del pan no sé si es cierto, lo que sí es seguro es que vienen con uno o dos mazos de cartas… Con ellas aprenden a jugar en la vida…
A veces las usan solos:
- Jugá al solitario, sino en la primera de cambio te joden...
Pero en general se usan en forma comunitaria, es así que lo primero que se aprende es el juego más simple, ese que todos conocen las reglas y al tranquito se establecen las relaciones.
Me refiero al conocido “Pinche” y así se anda por la vida con reglas claras y cartas sobre la mesa. El juego, no depara grandes emociones pero sirve, es como tomar solcito en primavera. Difícilmente tomes un bronceado Caribe pero pálida, lo que se dice pálida, no vas a quedar.
Sucede que “El Pinche” te va quedando chico, entonces buscás otros juegos con un poquito más de emoción. Alguien te quiere enseñar el “Culo Sucio” pero vos aprendés la “Escoba de 15”. También con reglas claras pero, para mi gusto, es un juego muy chismocito… Siempre tenés que estar mirando qué levanta el otro para calcular… Siempre calculando… que oros, que setentas… Es complicado andar por la vida calculando todo. Entonces, aparece ese amigo que te sugiere:
- El “Chinchón”
y te prendés.
Armás juego, buscás cartas… Es algo como una construcción… Empezás despacito… Calculás un poquito y, a veces hasta te hacés un menos diez…
Este juego es el que más se presta para las vidas comunes… Casi todos juegan al “Chinchón”… Se juntan dos, cada uno proyecta su juego y terminan jugando juntos... Reglas claras, no tiene dobles interpretaciones…
Claro que, paralelamente, en algún momento empieza o empezó la época de los campamentos con amigos, ahí los juegos son un poquito más elaborados, despedís adrenalina… Ahí aprendés a jugar al “Truco”, te divertís… Todos se divierten tratando de encontrar las señas de los demás… Arriesgás, vale todo… Siempre que calcules la mentira justa en el momento propicio… Es cuando encontrás un sabor especial… El “Truco” se juega siempre con amigos… Es cuando nacen las primeras amistades fuertes, las alianzas, empiezan las marcas en el alma... A veces se juega y se acompaña con vino, otras, las más, con mate o sin nada ya que hay que estar muy atento…
Dejás de jugar al “Truco” cuando entablás amistades un poco más duraderas, sinceras y querés dominar el mundo… Además, no se van a mentir entre ustedes…
Entonces resuelven pasar el tiempo con lecturas…
Según los lugares de estudio y las épocas, te comento de la mía, Sartre, Foucault, un paseito por Cooke, las mujeres con Beauvoir a muerte, todos mirando a Gramsci…
Hasta que un día sin darte cuenta te encontrás jugando nuevamente a las cartas…
Como pasó el tiempo olvidaste las reglas… Pero insistís... Jugás y empezás otra vez por el “Pinche”…
El problema se presenta cuando el/la contrincante siguió siendo muy jugador/ra cuando vos estabas distraída leyendo… Entonces, te cambia el juego y no te das cuenta… Mientras vos ponés todas las cartas sobre la mesa, tu oponente está jugando al “Truco” y se reserva los anchos…

Así no hay juego que aguante… Seguro te hacen puré compañera...
Por eso, si se terminan las lecturas, ponete a Googlear o mirar televisión… Claro, buscate un cable que en la grilla tenga Telesur, sino, seguro que también te joden...

Imagen: Les joueurs de cartes - 1885-90
Pintura de Cézanne sobre el juego de cartas.