sábado, 23 de abril de 2011

El más atrás…

Diego Rivera con sus pinceles me llevó al más atrás, muchacha de cabellos a los hombros con alguna onda suelta, ojos soñadores buscando la vida. Esperando...
La muchacha de Diego, está esperando sobre un almohadón azul, piernas ligeramente cruzadas…
Aquella otra muchacha, esa que comenzaba a recorrer el mundo con deseos irrefrenables de tomarlo por las asas, con otoños floridos, esperaba en la Estación Constitución, siempre hurgando, caminando, absorbiendo… El impulso de vida la llevaba hacia la Universidad Nacional de la Plata. Primeros años de independencia…
Mujer de otoño florecido en época tardía, de piernas largas andando caminos, frente a una pintura de Diego Rivera…
Las graciosas polleras, en el transitar de los claustros, fueron cambiadas por pantalones. Elegantes primero, de sport después al aproximarse los Ezeizas…
Vivencias profundas
de momentos de amigos
contando monedas
para un almuerzo compartido.
Vida hecha con retazos
de esas presencias…
Los que continuaron,
los que no están…
Diego Rivera me lleva a ellos, a cabellos cortados al elegir la practicidad, corte que perduraría el resto de la vida, y a los eternos pantalones…

Universidad Nacional de la Plata, ciclo inconcluso por cuestiones ajenas, ciclo que me marcó a fuego por elección propia de vida.

Diego Rivera, si tenés la posibilidad de enterarte mirándome desde alguna estrella, quiero decirte que esa muchacha, ya con cabellos cortos, tuvo que elegir su futuro y profesión en Buenos Aires porque en La Plata se anticipó el infierno…

Fotos:
Diego Rivera y detalle de su "Retrato de Mujer".
Hilda, según la libreta Universitaria de UNLP