domingo, 22 de mayo de 2011

Misterio

Sucedió en mi casa, una noche cualquiera o a lo mejor fue una mañanita... Porque cuando me despierto salgo al patio, no importa si hace frío o calor y menos aún me importa la hora... Me gusta mirar cómo se encienden las estrellas... Es cuando encuentro a los seres amados del más atrás... Por siempre en mi alma... Estoy con ellos, pienso, les comento lo que me pasa y ellos me miman... Hay seres que una siempre necesita...
Estaba en el patio decía, quietecita recostada en la hamaca, más que recostada estaba enroscada, amontonadita... Pasaron las horas... No sé cuantas, pero pasaron y yo, mirando el calidoscopio del cielo...
De repente, mis brazos se fueron metamorfoseando, eran membranas...
¡Se tornaron membranas!...
Hermosos colores los cubrieron
mi cuerpo leve cual crisálida
mis piernas en patitas finitas transformadas
remonté vuelo...
Ahí seguro era el amanecer porque los astros empezaban a desmayarse sobre el horizonte sin mar... Me posé en la rosa blanca...
Aspiré el perfume
mis pulmones plenos...
Me sorprendió la pregunta del niño que pasaba de la mano se su madre:
- Mami, ¿por qué las mariposas duermen paradas en las rosas?
No fue menos audaz la respuesta:
- Porque está buscando el hada que se le perdió en la noche.
- Pero.. Las hadas... ¿no están en el jazmín?

En ese punto descubrí el rayito de sol que me devolvió las formas y una brisa rozó mi cara... Miré la rosa, blanca como la nieve... Un pajarito pequeño, simple, oscurito, acababa de colocar sus patitas en una de sus ramas...
Lo que nunca pude saber es cómo llegué hasta ese lugar como a diez metros de la hamaca ni por qué tenía en mis cabellos una plumita marrón...


Pintura
: La hamaca
Raúl Soldi (1905-1994)